Un sencillo plato del que hemos disfrutado estos días en los que el sol nos acompaña.
El otoño es mi estación favorita, cuando es otoño de verdad, cuando el tiempo es soleado y con una temperatura agradable, aunque por aquí suele ser demasiado lluvioso. Por eso estos días soleados que tenemos son una maravilla para disfrutar del campo, pasear, y ver los fantásticos colores con que se empiezan a teñir los árboles; es una estación que invita a la reflexión, tal vez un poco melancólica. Ayer, tomando una infusión de té verde y negro con canela, su aroma y sabor me hizo volar a momentos que fueron estupendos llenos de ilusión y que acabaron siendo difíciles... la vida misma.
Ingredientes:
- 1 kg de pechugas de pavo en filetes
- 250 g de champiñones
- 100 g de bacon en taquitos
- 1 diente de ajo picado
- piña natural en rodajas
- queso para gratinar
- sal, pimienta y aceite de oliva
Preparación:
Salteamos los ajos en un poco de aceite de oliva, y cuando estén dorados añadimos champiñones limpios y en trozos. Salpimentamos y rehogamos a fuego fuerte un par de minutos, bajamos el fuego dejamos que se cocinen 5 minutos más, incorporamos los tacos de bacon y rehogamos otros 5 minutos.
Untamos una fuente de horno con un poco de mantequilla. Pasamos ligeramente las pechugas salpimentadas por la sartén, y las vamos colocando unas al lado de las otras. Ponemos encima una cucharada del la mezcla de champis y bacon, y otra pechuga encima.
En la misma sartén en la que hicimos las pechugas doramos las rodajas de piña, descorazonadas y bien limpias, cortadas a la mitad. Las distribuimos encima de las pechugas y tapamos con rodajas de queso, el que más os guste. Yo usé un queso que traje del viaje a Rusia, y que tiene un sabor similar al gouda.
Horneamos a 180º hasta que esté dorado el queso, unos 15-20 minutos.
Las acompañé de patatas fritas.
Bo proveito!¡Buen provecho!