Este postre me trae muchos y buenos recuerdos de mi niñez. Me encantaba. Cuando mi madre lo hacía, normalmente una mañana de sábado o domingo, el aroma me solía despertar y siempre me tomaba unas cucharadas aún tibias...
Cuando leí la temática del concurso que nos proponía Isabel de Aliter dulcia, supe que iba a concursar con este postre. Supongo que ya conocéis a Isabel y su fantástico blog, en dónde cada mañana desayunamos una maravillosa receta y una estupenda explicación de la misma. Es un blog con encanto, al igual que su autora.
Estos días tengo una lumbalgia tremenda, así que pensé que no iba a poder hacerlo y publicarlo....pero querer es poder.
Estos días tengo una lumbalgia tremenda, así que pensé que no iba a poder hacerlo y publicarlo....pero querer es poder.
La fecha del concurso se ha prorrogado hasta el 26 de junio, así que todavía os queda tiempo para participar.
Ingredientes:
- 300 grms de arroz
- 2 litros de leche entera
- 300 grms de azúcar
- una rama de canela
- 1 limón
- una pizca de sal
Preparación:
En una olla grande ponemos la leche, el arroz, la rama de canela, la pizca de sal y la cáscara del limón (solo la parte amarilla, pues la blanca amarga).
Dejamos cocer a fuego muy lento, revolviendo constantemente para que no se pegue durante unas dos horas, pasadas las cuales le añadimos el azúcar sin parar de revolver.
Servimos en cuencos individuales, espolvoreamos con azúcar y lo quemamos con un soplete o una plancha de quemar.
Se puede servir tibio o frío. A mi me gusta más frío.
Como veis es un plato sencillo en sus ingredientes, laborioso en su preparación, pero sólo se necesita paciencia y ganas, nada más.
En algunas recetas le añaden mantequilla o nata, pero si la leche es de buena calidad yo creo que no es necesario.
Bo proveito!¡Buen provecho!



